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Reducing Resource Use and Environmental Degradation: A Modest Proposal by Fred Magdoff

Abajo traducción de Marta Harnecker del texto en Ingles al Español.

Monthly Review

Reducing Resource Use and Environmental Degradation: A Modest Proposal
by Fred Magdoff

There are significant numbers of people in the wealthy countries who believe that the great issues of resource depletion and global environmental pollution are caused primarily by the huge number of people on the globe — currently about 7 billion — and that things will only get much worse with the anticipated increase to about 9 billion by mid-century and 10 billion by the end of the 21st century. Their suggested solution (although some say there really isn’t any — we are all doomed to chaos and barbarism) is to rapidly decrease the world’s population, mainly through a program to induce people to lower the number of children that they have. They are behind the contraceptive programs in poor countries, funded by NGOs from the wealthy countries, making contraceptives and other family planning tools available to women.

I will save for a later date an analysis of these issues and the approaches that people are suggesting. For our purposes in this piece I will assume that what they claim regarding the large global population’s deleterious effects on resource use and global environmental damage is absolutely correct. Okay?

Staff at the World Bank1 have estimated the resource use of the world’s people by decile — the poorest 10%, the next 10% . . . up to the wealthiest 10%. They estimate that wealthiest 10% of the people use approximately 60% of the world’s resources. Because of the close correlation between resource use and pollution, the wealthiest 10% are, therefore, responsible for about 60% of the world’s pollution, contributing to global warming, water pollution, etc. The report also estimates that the poorest 40% of the population use less than 5% of the world’s resources.

Now let’s forget ideology for a minute. If you are very concerned about the issue of global resource use and environmental degradation, as I and so many others are, these numbers lead to an absolutely inescapable conclusion. Trying to reduce the population of poor people will not help deal with this at all. It is the wealthy of the world that are overwhelmingly responsible for the resource/environmental problems we face.

Given this reality, here is my Modest Proposal.
The world ecosystem and its people desperately need a reduction in the consumption by the richest 10%. I, therefore, propose the following programs for immediate implementation:

a. enforce either a “no-child” or a “one-child” policy on the wealthy;
b. immediately introduce a 100% inheritance tax on the wealthy; and
c. lower the income of the wealthy by having a very modest maximum
compensation (analogous to a minimum wage).

Following these prescriptions, we can rapidly reduce approximately half of all resource use and pollution in the world. The previously wealthy would then either disappear (as they die out) or live a life in which they consume at the rate of the average person in the world.
Now that we have some breathing room, let’s get to work on the remaining issues to create a livable and socially just planet.

1 World Bank, 2008 World Development Indicators.

Traducción de Marta Harnecker del texto en Ingles al Español.

 REDUCCIÓN DE RECURSOS Y DEGRADACIÓN AMBIENTAL: UNA PROPUESTA MODESTA

por Fred Magdoff

Hay un número importante de personas en los países adinerados que cree que los grandes problemas de la reducción de los recurso [con que cuenta el planeta] y la contaminación ambiental global, son causados principalmente por la enorme cantidad de habitantes que tiene el mundo: actualmente más de 7 mil millones, y que esta situación empeorará con el aumento previsto aproximadamente a 9 mil millones para mediados del siglo XXI y a 10 mil millones para finales de siglo.

La solución que se propone (aunque algunos dicen que realmente no hay solución: que todos estamos condenados al caos y la barbarie) es reducir la población del mundo rápidamente, principalmente a través de un programa que induzca a la reducción de la natalidad. Detrás de esto están los programas que promueven el uso de anticonceptivos en los países pobres financiados por ONGs de los países ricos, poniendo al alcance de la mano de las mujeres los anticonceptivos y otras herramientas de planificación familiar.

En otra ocasión analizaré estos asuntos y los enfoques que estas personas están sugiriendo. Para mi propósito en este artículo supondré absolutamente correcto su alegato de que la gran cantidad de población global lo que tiene efectos nocivos en el uso de recursos y en el daño ambiental global.

El Banco Mundial ha calculado que el 10%  más rico de la población usa aproximadamente el 60% de los recursos mundiales  y que el 40 % más pobres de la población usa menos del 5 % de estos recursos. Y por ello, dada la estrecha relación que existe entre el uso de recursos y la contaminación, el 10% más rico sería responsable del 60% de la contaminación mundial, lo que conduce al calentamiento global, contaminación del agua, etcétera.

Ahora olvidemos la ideología por un minuto.  Si usted está tan preocupado como yo y tantos por el asunto del uso de los recursos mundiales y la degradación ambiental, estas cifras llevan a una conclusión completamente ineludible. Pretender reducir la natalidad de las familias pobres no ayudará en absoluto a resolver esta cuestión, ya que son los millonarios del mundo los mayores responsables de los problemas que enfrentamos en relación con los recursos naturales y el medio ambiente.

Teniendo en cuenta esta realidad, he aquí mi modesta propuesta.

El ecosistema del mundo y sus habitantes necesitan desesperadamente que el 10 % más rico reduzca el consumo que realiza. Por ello propongo que sean puestos en práctica de inmediato los siguientes programas:

a) una política de “ningún niño” o “sólo un niño” para los millonarios.

b) introducir de forma inmediata un 100% de impuesto sobre la herencia.

c) y bajar los ingresos de los millonarios fijándoles un límite máximo bajo (análogo a un salario mínimo).

Siguiendo estas orientaciones, podemos reducir rápidamente aproximadamente a la mitad el uso de los recursos y la contaminación en el mundo. El que antes era millonario desaparecería (cuando muera) o llevaría una vida en la que consumiría como lo hace el promedio de la población mundial.

Ahora que hemos reducido la presión, pongámonos a trabajador sobre los otros asuntos para crear un planeta habitable y socialmente justo.

Fred Magdoff is professor emeritus of plant and soil science at the University of Vermont and adjunct professor of crop and soil science at Cornell University. He writes frequently on political economy. His most recent books are The Great Financial Crisis (written with John Bellamy Foster, Monthly Review Press, 2009) and Agriculture and Food in Crisis (edited with Brian Tokar, Monthly Review Press, 2010) and What Every Environmentalist Needs to Know About Capitalism: A Citizen’s Guide to Capitalism and the Environment (with John Bellamy Foster, Monthly Review Press, 2011).

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